- Ventajas comerciales: El refuerzo que para una empresa alimentaria
significa desde el punto de vista de mejora de competitividad el disponer de
un sistema de calidad no es la única razón que aconseja su implantación. La
posesión de un sistema para asegurar la calidad produce una mejora de la
imagen y confianza de cara al público y en resumen al consumidor final. Este
sistema nos sirve de herramienta para mejorar la competitividad.
Es más, el que una empresa posea un sistema para asegurar la calidad de sus
productos obliga a la exigencia de esta misma garantía a sus proveedores,
mediante certificados de compromiso y certificación de la calidad, con
controles materias primas, productos terminados, etc., con cuestionarios de
fidelización para verificar el funcionamiento del su sistema de calidad o su
APPCC, etc. Con estos datos cada empresa puede elaborar un listado de
proveedores homologados y otro de proveedores en vías de futuros controles a
efectos de tener un criterio restrictivo de aseguramiento de la calidad.
- Ventajas Económicas: Estudios realizados en España por empresas
privadas y públicas especializadas en estudios de mercados, reflejan que un
sistema de aseguramiento de la calidad de producción, almacenamiento y
distribución permite un ahorro en torno al 15 % de las ventas anuales. Por
ello este control de calidad, adquiere una importancia relevante como factor
destacable en la estrategia comercial de competitividad.
Es más, cuando una empresa cuenta con esta herramienta en adecuado
funcionamiento, se sistematizan los proyectos de trabajo permitiendo una
elevada velocidad de cambio para su adaptación a las exigencias de otros
mercados nacionales o internacionales alcanzando expectativas nuevas de
mercado y contribuyendo eficazmente a una mejora de manera permanente.
- Ventajas Técnicas: En la actualidad para que una empresa mantenga y
crezca en el mercado, debe tener una buena gestión de sus recursos tanto
materiales como humanos, así como de su calidad como un factor de garantía de
negocio. Para ello se debe involucrar a toda la plantilla asignando a cada uno
la parte de activación que le corresponda, tomando un valor importante el
personal encargado de la dirección administrativa y técnica al igual que
teniendo en cuanta a los proveedores. Para ello se debe realizar una adecuada
inversión en formación y sensibilizar a todo el personal de plantilla sobre
los objetivos a corto y medio plazo marcados en la empresa alimentaria.
Debe existir una evidencia notoria de que se está implantado un nuevo sistema
para asegurar la calidad de los productos elaborados y conseguir una
homogeneidad en la producción de los mismos. Para ello se elaborarán manuales
de calidad, manuales de producción, manuales de Buenas Prácticas de Trabajo (BPT),
Registros de autocontrol, etc. denotando que todo debe “dejar huella” y se
debe dejar por escrito las actuaciones realizadas adecuadamente archivadas de
manera manual o de modo informatizado.
En general todos los clientes exigirán a sus proveedores garantías sobre la
calidad de sus productos, y quién no pueda certificarlas, no tendrá futuro de
mercado debido a la alta competitividad creada en todos los sectores
industrializados.
Ahorre costes, elimine la no calidad y haga la empresa más rentable,
ejerciendo el derecho a una mejor calidad de vida empresarial. Además de este
modo aumentará la fidelidad de los clientes, crecerá como entidad y ganará
cuota de mercado. Además reducirá el número de no conformidades o
reclamaciones con sus beneficios e imagen.
Motive, integre y responsabilice a todos los trabajadores en la marcha de la
empresa y en la instauración de unos planes de calidad mejorando de manera
constante.
Cuente con una mejor organización, planificación y coordinación en todas la
actividades y tareas que se realicen en su establecimiento alimentario.
Evalúe a sus proveedores, concierte calidades evitando perdidas de tiempo y
dinero en revisar a terceros.
ASTECAL - Asesoría Técnica Alimentaria